Como a muchos papas el nacimiento de mi hija fue también el nacimiento en mí de un nuevo ser: todos mis pensamientos y planes se esfumaron, sentimientos impensables se volvieron indelebles en mi corazón. Teníamos una pequeña a la que proteger, cuidar, respetar y amar incondicionalmente.
En casa se daban estas condiciones pero…. ¿Y cuando llegara la hora de buscar colegio? ¿queríamos para ella un sistema donde tendría que llevar el mismo nivel que los demás?, ¿queríamos que fuese castigada, manipulada, no respetada como persona? ¿Estaríamos tranquilos de dejarla en manos de una persona ajena?
Empezó una búsqueda preciosa por la educación alternativa y a medida que iba conociendo, más quería saber, y apareció La Casa Verde, esta gran escuela que pronto se convertiría en nuestra gran familia también, solo se que me enamoré: Me enamoré de la pedagogía Montessori, me enamoré del proyecto, me enamoré de las familias y me enamoré de aquel lugar mágico.